La Ideología de género. Sus peligros y alcances

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La masculinidad o feminidad, tiene su origen en la biología, se extiende a todos los ámbitos del ser de la persona y se manifiesta en todas sus dimensiones. Todas las células de nuestro cuerpo son sexuadas, XX (las de una mujer) o XY (las de un varón) y esta diferencia presente en todas las células, lo está igualmente en todos los ámbitos de nuestra personalidad . Sin embargo, la ideología de género niega esta verdad.

Se ha introducido durante estos últimos años la expresión «género» en todos los sectores de la sociedad y muchos se imaginan que es sólo otra manera de referirse a la división de la humanidad en dos sexos: femenino y masculino. Sin embargo, detrás de la palabra género se esconde toda una ideología que señala, entre otras cosas, que “los hombres y las mujeres no sienten atracción por personas del sexo opuesto por naturaleza, sino más bien por un condicionamiento de la sociedad, pues en realidad el deseo sexual puede dirigirse a cualquiera”.

En nuestro medio la ideología de género, viene siendo difundida ampliamente en programas llamados de “educación sexual” o “salud sexual y reproductiva” “derechos sexuales y reproductivos”, etc. Ha sido adoptada en varias de nuestras estructuras sociales sin caer en la cuenta de sus implicaciones antropológicas, éticamente inaceptables. Inicialmente propugna una igualdad total entre hombre y mujer, sin considerar las naturales diferencias entre ambos, especialmente las diferencias sexuales; hasta llegar a relativizar la noción de sexo de tal manera que, ya no existirían dos sexos, sino más bien muchas «orientaciones sexuales». Según esta ideología, la sociedad, hasta ahora, habría forzado a las personas a pensar que el mundo está dividido en dos sexos que se atraen uno al otro.

La feminista radical Judith Butler, afirma: «El género es una construcción cultural; por consiguiente no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo…Al teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras… en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino». En la misma línea la feminista de género Rebecca J. Cook, llega a afirma que «los sexos ya no son dos sino cinco», y por tanto no se debería hablar de hombre y mujer, sino de «mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales».

Quienes propagan de esta ideología niegan la realidad de la naturaleza humana, esencialmente inmutable, al afirmar que «el género es producto de la cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea la ‘verdadera naturaleza’ de todo individuo».

La Ideología de género y el Neo marxismo.

El llamado «feminismo de género» surge en una interpretación neo-marxista de la historia, se basa en teorías feministas ultra radicales, de sello conflictivo y busca subvertir el orden social, atacando los valores de la familia, el matrimonio, la maternidad y la paternidad, la moral sexual y la vida del concebido, etc. Para ello, proponen desconstruir el lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la sexualidad, la educación, la religión, la cultura, etc.

La ideología de género vs. la familia.

Esta ideología busca subvertir la autoridad de la institución familiar, para ello encontraron una buena excusa: la mujer.

“Abolir a la familia” es una frase tomada del Manifiesto Comunista de Karl Marx y Frederick Engels. Hoy esta consigna se ha convertido en la principal agenda de ONGs que son el resultado de la alianza entre la izquierda internacional, el feminismo radical de género y poderosas organizaciones de control poblacional. Se persigue que la mujer perciba su relación con el varón como de rivalidad o antagonismo, y se presenta a la maternidad como el resultado de una estructura cultural opresiva de la que la mujer tiene derecho a librarse con el aborto. «Para garantizar la eliminación de las clases sexuales es preciso que la clase oprimida (las mujeres) se rebele y tome el control de la función reproductiva (…). «El núcleo de la opresión de las mujeres radica precisamente en su función de gestación y educación de los hijos»

Las «feministas de género» insisten en la desconstrucción de la familia no sólo porque según ellas esclaviza a la mujer, sino porque condiciona socialmente a los hijos para que acepten la familia, el matrimonio y la maternidad como algo natural.

Ideología de género y Educación:

Los defensores de esta ideología consideran que «la educación es una estrategia importante para cambiar los prejuicios sobre los roles del hombre y la mujer en la sociedad”, por ello buscan que la perspectiva del ‘género’ se integre en los programas educativos. En realidad se trata de un intento de realizar un lavado de cerebro a los niños y adolescentes en materia de sexualidad. Utilizando una propaganda disfrazada de educación sexual y de promoción de estilos de vida saludables se difunde entre niños y adolescentes una visión deformada de la sexualidad humana, se promueve la homosexualidad, el lesbianismo y toda otra forma de sexualidad fuera del matrimonio.

La “transformación de las normas culturales y religiosas” en materia de sexualidad humana, buscada por esta corriente ideológica, llega a desconocer injustamente el derecho de los padres, de ejercer autoridad y tutela sobre sus hijos. Presentan a la autoridad de los padres como una imposición que impediría el desarrollo del niño o adolescente. Los «nuevos derechos» propuestos por las «feministas de género» se proponen luchar por la “liberación sexual” de la mujer, serían el «derecho a la libre elección», el «derecho sobre el propio cuerpo», el “derecho al placer” y el derecho a determinar la propia identidad sexual, buscan bajo el nombre de “derecho a la salud reproductiva», «a la maternidad sin riesgos» o «prevención del embarazo no-deseado» legitimar el aborto. Resulta pues urgente para padres y educadores conocer las palabras bajo las cuales se esconde la intención inicua de esta ideología.

En resumen la ideología de género impone estilos de ser y de vivir contrarios a la naturaleza y dignidad del ser humano, de ello debemos ser conscientes los cristianos, de modo que podamos hacer frente a esa imposición sutil y a la vez violenta de esta ideología: Empecemos por rescatar a la familia.

Por: Kharla Zúñiga Vallejos, magister en Bioética

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