¿Tú también eres homófobo?

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Durante años, cada vez que he hablado o escrito sobre las personas con tendencia homosexual, lo he hecho anteponiendo la palabra personas y tratándolas con todo el respeto que se merecen, tan solo por el hecho de poseer tal dignidad. Respeto, que no me ha impedido a la vez, rechazar rotundamente las conductas homosexuales. Pero ya es hora -aunque me parece que hace tiempo lo fue- de denunciar con mayor contundencia la intolerancia de estos grupos, que a toda opinión contraria a su estilo de vida la insultan de homofóbica y discriminatoria. Con estas dos mágicas palabras, descalifican a priori a cualquiera que se oponga, sin siquiera escuchar argumentos; y amedrentan a muchos pusilánimes que tendrían el deber de hacerlo y no se atreven, por temor a ser estigmatizados con esas palabrejas o caer en la desgracia de ser políticamente incorrectos.

Dicho lo anterior, y no siendo homófobo de ninguna manera, continuaré en mi modesto intento de rebatir todas las acciones que nos quieren colar como normales, desenmascarando las ideologías subyacentes. Usaré la misma táctica de la revolución cultural global, de la que la ideología gay es parte: vaciar de contenido las palabras, para luego reemplazarlas con eufemismos que parecen significar otra cosa pero que son lo mismo. Si nunca me arredré ante la posibilidad de que me tildaran de homófobo, ahora menos que nunca; pues esa palabra dejó de tener significado para mí. Ahora que se aplica la legislación internacional sobre derechos humanos a todo lo que se les antoje como trato discriminatorio u homofóbico, no vamos a esperar a que los padres de familia, que se opongan a que sus hijos sean educados en la “normalidad” de la homosexualidad, sean llevados a los tribunales. O que se reclame el “cupo gay” dentro del cuerpo de profesores de colegios y universidades. O que a la unión sodomita se le llame “matrimonio”, denominándose “familia” y, por tanto, con el derecho de adopción.

Y es que el lobby gay avanza inconteniblemente, amenazando seriamente instituciones naturales tan fundamentales como el matrimonio y la familia. Por ejemplo, se conoció que Obama ha destinado 11 millones de dólares para formar activistas homosexuales en todo el mundo. Es decir, enseñar a infiltrarse en la política para someter al país a su agenda homosexual. Sabemos que forma parte de una estrategia más amplia en la que participó la ONU, las embajadas de EEUU y el Departamento de Estado. Según USAID (la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), la primera fase se centra en los países de fuerte raigambre católica como Ecuador, Honduras, Guatemala y otros en vías de desarrollo, que defienden firmemente el matrimonio y la familia y se oponen a equiparaciones del mismo con las uniones homosexuales. En la primera semana de junio, Colombia ha sido sede de la primera de una serie de “capacitaciones de activistas homosexuales”.

Muy unido a lo anterior, tambien se supo que Obama ha nombró como embajador en España a un conocido homosexual con pareja. Se trata de James Costos, alto funcionario del canal HBO. Es gay y su pareja sentimental es el señor Michael Smith, famoso decorador de interiores, que en 2010 remodeló el Despacho Oval a pedido del matrimonio Obama. Costos ayudó en la recaudación de fondos durante la campaña de reelección de Obama (unos 20 millones de dólares). Falta la confirmación del Senado; mientras tanto, ya se iniciaron las gestiones para lograr el plácet del gobierno español. El mensaje es claro: la primera pareja de activistas homosexuales como diplomáticos de EEUU en España es un aviso y la lanzadera para América latina, al margen de la poca consideración para con el pueblo español, del que más de la mitad no es Zapaterista; y que, asfixiada en lo económico, libra desde hace años una batalla moral. ¿Desfilará el gay embajador, con su pareja, ante el monarca español en las recepciones oficiales?

Y por si fuera poco todo lo anterior, también, la presidenta de Chile, Bachelet, manifestó que ha cambiado de opinión sobre el matrimonio igualitario y que ahora lo apoya pues “las sociedades evolucionan” y no quiere discriminación y sí respeto para todos los tipos de familia. Como si no supiéramos que desde que dejó la presidencia, se dedicó a promover el aborto y la agenda gay, siendo la primera presidenta de ONU Mujeres, con millones de dólares a su disposición.

Referente a las marchas del “orgullo gay”. Ojalá nuestras autoridades locales estén atentas para evitar las penosas y escandalosas acciones en nuestra Plaza principal. Ellos no suelen pedir el permiso que a otros nos exigen.

Por: Ing. Edwin Heredia Rojas

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