El aborto y el sida matan más que el chorizo

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Pocas noticias han dado la vuelta al mundo tan rápido como la última de la OMS (Organización Mundial de la Salud). En el 2015, este organismo generó incertidumbre, miedo y polémica, al publicar las conclusiones de varios estudios -validados por ellos- en los cuales se advierte el alto riesgo cancerígeno que tiene el consumo de las carnes rojas y sus derivados procesados.

Desde su creación -en 1948- la OMS ha monopolizado la investigación sanitaria en el mundo entero y dicta las políticas que los 194 Estados miembros de la ONU deben tener en cuenta. Este organismo se considera la «autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas » (cfr. Website, OMS). Aunque tiene relación directa con personas e instituciones que investigan en salud, hay que decir que la OMS es más política que científica por su directa dependencia de la ONU. Dependencia que muchas veces pone en duda sus acciones y resoluciones.

Dos ejemplos como sustento. La gripe AH1N1 creó excesivos temores en todo el mundo en 2009. Controles en aeropuertos, gente que no salía de casa sin mascarillas, etc. La OMS sorprendió calificándola pronto como «pandemia del siglo». Gripes que matan no son comunes. Con todo, ésta lo hizo en un porcentaje pequeño de los que la adquirieron: aquellos que padecían enfermedades crónicas y avanzadas. En enero de 2010, el Dr. Wolfgang Wodard, epidemiólogo y presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, decidió indagar la responsabilidad que tuvieron en esta «pandemia» los grandes laboratorios y la OMS. Sospechas sobradamente fundadas llevaban a pensar en una alarma provocada por los lobbies de laboratorios para ganar con sus medicamentos y vacunas. Vacunas recomendadas por la OMS, con patentes particulares y que no habían sido probadas. Un dato entre muchos: 700 millones de euros invirtió Alemania en esas vacunas. ¿Acaso querían -de paso- reactivar la economía del sector, que debió sufrir también con la recesión mundial de 2008?

A inicios de 2015, una investigación promovida por la Iglesia Católica y el Ministerio de Salud de Kenia comprobó que una campaña de vacunación contra el tétanos, organizada por la OMS y UNICEF, provocaba la esterilidad en muchas de las mujeres que las recibían. No obstante la certeza de los resultados, en vísperas de la publicación del informe final, el gobierno keniata se negó a firmarlo debido a presiones. Presiones y chantajes que también recibieron los científicos de la Comisión investigadora.

Son muchas las veces que la OMS ha sido denunciada por sus encubiertos programas de esterilización o anticoncepción. En el Perú de los años 90 del siglo pasado, se realizó una campaña de vacunación conocida como el «barrido antitetánico». Un insulto a la inteligencia y una afrenta a los peruanos. Se aplicaba solo a mujeres en edad fértil, desde los 12 años, en varias dosis cada cierto tiempo, obligatoria, administrada solo por el MINSA, que les daba un carnet sin el cual no podían ejercer algunos derechos administrativos. Poco tiempo después se supo que la OMS estaba detrás y que venía haciendo algo similar en la India, México y Filipinas. Esta última se negó a recibir la donación pues sabía de qué se trataba.

Finalmente, ya conocemos a la ONU. Mediante la OMS proscribe al tabaco y persigue a los fumadores, mientras promueve el aborto por muchos medios. No sé que querrán con lo de la carne, pero ya han tenido que moderar su exagerada «sentencia» ante la reacción mundial. Mi consejo: si lo hace, siga consumiendo carne, con la debida moderación. Y despreocúpese. Después de todo, como leí en un comentario jocoso, vivir mata en el 100% de los casos.

Por: Ing. Edwin Heredia Rojas