Ideología de Género

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Desde hace algunas semanas, en varios medios de comunicación y redes sociales se viene diciendo, casi al unísono, que la ideología de género no existe sino que es una invención de grupos ultraconservadores católicos y de otras comunidades cristianas para evitar que en el Perú se aplique el nuevo currículo educativo escolar con el que sólo se busca brindar igualdad de oportunidades a los varones y a las mujeres. Es lamentable que se pretenda ocultar que la ideología de género existe y que está haciendo mucho daño en otros países desde hace algunas décadas. Sobre ella se han escrito numerosos libros y miles de artículos, según se puede constatar fácilmente a través de un buscador en internet. ¿Por qué, entonces, negar su existencia? Hay quienes dicen que es una estrategia que pretende invisibilizar a esa ideología para que la población no tome conocimiento de ella y, por tanto, se vaya introduciendo subrepticiamente hasta imponerse a la ciudadanía a través de normas legales y la educación escolar. En la última Jornada de la Juventud, celebrada en julio del año pasado en Polonia, el Papa Francisco la ha llamado una “colonización ideológica”; y en una conferencia de prensa a inicios de octubre del mismo año ha dicho que “adoctrinar a los niños en la ideología de género es una maldad”.

En su esencia, la ideología de género sostiene que el sexo de la persona, es decir aquel que nos viene dado por la naturaleza desde el mismo momento en que somos concebidos, no tiene por qué estar relacionado con lo que ellos llaman género. Para ellos, el género es algo que cada persona puede construirse a lo largo del tiempo, de modo que, como dice una de sus primeras exponentes: “hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino” (Judith Butler, Gender trouble: feminism and the subversion of identity, New York 1990). Inicialmente se hablaba de cuatro géneros: homosexual masculino (gay), homosexual femenino (lesbiana), transexual y bisexual. Con el tiempo se han ido añadiendo otros, como el intersexual y el querer, de modo que hoy hay quienes sostienen que existen varias decenas de géneros y que todos son igualmente válidos y buenos, incluidos el de aquellas personas que gustan de tener sexo con niños o que prefieren tenerlo con animales. La misma ideología afirma que es un derecho humano fundamental que cada uno pueda construir su propia identidad de género y pasar de un género a otro, y después a otro, con el correr de los años. Los promotores de la ideología de género promueven también el supuesto matrimonio entre homosexuales y, por lo general, también el aborto como un derecho.

Como se ve, la ideología de género no tiene nada que ver con la igualdad de derechos y oportunidades para la mujer y el varón. Por el contrario, traiciona a ambos al negarles lo propio de su identidad natural y complementaria diversidad. Asimismo, vacía de su fundamento antropológico a la familia y va incluso contra la dignidad de las mismas personas homosexuales. Finalmente, como toda ideología, no tiene ningún fundamento científico, se pretende imponer a toda la sociedad como un “pensamiento único” y es intolerante con quienes no la aceptan.

Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa