Peón de Satanás

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 Irlanda es uno de los pocos países europeos en que los niños concebidos pueden estar todavía seguros. Gracias a la Octava Enmienda a la Constitución, añadida a ella por voluntad popular en 1983, Irlanda se puede considerar como una tierra libre de abortos, en la cual se reafirma el derecho a la vida de los no nacidos. Hoy por hoy, el aborto es ilegal, aunque las excepciones se dan cuando la salud de la madre está en riesgo. En otros casos, los llamados aborto «sentimental» (por violación) y eugenésico (malformaciones congénitas), no están permitidos por la legislación irlandesa.

Actualmente se da en Irlanda un debate acerca de la supervivencia de dicha enmienda. A fines de 2017, la Asamblea de Ciudadanos, órgano consultivo del Parlamento, conformado por cien notables y creado exclusivamente para discutir el destino de la Octava Enmienda, debe dar su dictamen. El fin de semana pasado se reunió en un hotel de Dublín para procesar las miles de sugerencias sobre el derecho a la vida y el aborto recibidas en su página web. Cualquier modificación a la enmienda tiene que pasar necesariamente por un referéndum. La opinión pública se encuentra está muy dividida.

George Soros es un personaje cuyo nombre nos debe «sonar», algo por lo menos. Se trata de un judío, húngaro de nacimiento, alto financista, inversor bursátil a gran escala. Su patrimonio asciende a los 24.900 millones de dólares, n.19 en la lista de Forbes. Pues bien, este individuo merece sin duda el título del presente artículo. Pero, ¿no exagera usted?. Me temo que no. Acaba de hacerse público que tiene un plan de tres años para revocar la legislación pro-vida en Irlanda. Precisamente de lo que estamos hablando, de la Octava Enmienda. Y no solo de Irlanda, sino también en toda América Latina y África.

En el documento de la brutal e inicua campaña de Soros se lee: «Con una de las leyes de aborto más restrictivas del mundo, una victoria en Irlanda podría afectar a otros países fuertemente católicos de Europa, como Polonia, y aportar la prueba necesaria de que el cambio es posible, incluso en lugares altamente conservadores «. También expresa el deseo de «frenar, mitigar e invertir la marea de las leyes que consideran al feto como persona y las enmiendas constitucionales» y de fundar un conjunto de organismos que promuevan los derechos sexuales y reproductivos.

Las reacciones no se han hecho esperar. Cora Sherlock, vicepresidenta del irlandés Pro-Life Campaign, ha afirmado que «la idea de que un organismo externo financie y organice grupos en Irlanda para desmantelar la protección de Irlanda para el niño no nacido representaría una interferencia total y un desprecio total por el pueblo irlandés».

¿Qué puede llevar a un multimillonario octogenario, como Soros, emprender una diabólica «cruzada» en favor de la muerte? Es difícil responder a esa pregunta. Quizá, cual Herodes contemporáneo, quiera preservar su poderío temporal -y el de otros- asesinando inocentes. De lo que no cabe duda es de que estamos ante un distinguido agente del mal -de los que dan la cara-, sicario de Satanás.

Ing. Edwin Heredia Rojas

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