#mataresmalo

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Es sencillo y no dificulta el entendimiento: “Matar es malo”, lo entiende un niño de primeros años que sabe que también “Tocar fuego es peligroso”, lo entiende un niño de primaria que sabe que “Mentir no es bueno” y un adolescente deduce, estima, aprende, que robar produce encarcelación.

Entonces… ¿Qué sucede?, porque desespera tener que leer todos los días, aparte de los consabidos crímenes contra mujeres, hombres, ancianos, bebés, niñas y niños, que no se haga algo más concreto al respecto más que intentar educar para favorecer a grupos determinados y no un plan nacional de fomento de la dignidad humana, cualquiera que sea el sexo, religión, edad o condición social y de raza.

Matar es malo, es como decir “Teresa toma té de tilo”, caramba, que frase más sencilla no hay. Podemos explicar que asesinar, quitar la vida a otro, cometer homicidio produce un quiebre en la historia de una sociedad, que trae consecuencias imprevisibles para las familias de los victimados, creado cadenas de violencia que no se acaban. Podemos explicarlo psicológicamente, socialmente, pero la verdad es sencilla: matar duele a todos.

La muerte violenta se ha institucionalizado en los hogares, a través de la Internet, los juegos de video, las películas y el mensaje del antihéroe, que para lograr el mentado “Bien mayor”, mata inmisericordemente a esbirros, policías, civiles y delincuentes por igual. No es broma, haber  cuestione a sus hijos sobre la posibilidad de tener que matar a una persona para salvar a una ciudad y verá la respuesta sencilla y fría. Nada que último recurso ni buscar otras formas, balazo sin gastar saliva será la respuesta mayoritaria.

Ojo, no estamos diciendo que los avances tecnológicos, las corrientes culturales o demás promoción sexualizada de por sí traiga como consecuencia el matar, pero el generar una corriente alrededor que no sepa diferenciar la realidad de lo virtual, que sea el satisfactor principal de las personas antes de procurar el bien, es lo que genera ese rompimiento con el respeto por el otro y al final el daño.   

¿El titular le ha llamado la atención?, es sencillo, se aprende rápido y se pega, no cuesta nada y si se mete en el ideario colectivo, de repente hasta logramos cambiar la historia y que nuestras autoridades en vez del cemento, también se interesen en promover los valores. Soñar es mejor que matar. 

Por: Sarko Medina Hinojosa

Periodista y escritor

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