Mujer víctima de violación apostó por la vida

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Con las diferentes incitaciones políticas y de grupos abortistas, hoy en día es difícil encontrar una joven que apueste por la vida a pesar de los muchos sufrimientos previos que le pudo ocasionar esta decisión. Pero Jane, una secretaria de Jamaica de 28 años, que es madre soltera a causa de una repudiable violación. Compartió su experiencia con el blog próvida Save The 1, que se especializa en historias de mujeres violadas que apuestan por la vida y por sus bebés.

Jane nos comenta que comenzó a salir con él cuando tenía 18 años y siempre fue respetuoso conmigo. Inicialmente, sólo éramos amigos y cuando estábamos juntos, no teníamos intimidad sexual en absoluto. Rompimos, después, durante un par de años y comenzamos a salir de nuevo. El comenzó a prepararse para entrar en las fuerzas policiales y en un par de ocasiones me dijo que, si alguna vez me veía con otro tipo, me dispararía.

Cuando lo dijo por segunda vez, otra vez le advertí que rompería con él a pesar de que me había dicho: «Si alguna vez rompes conmigo, ningún otro hombre te tendrá si no puedo tenerte yo». Y corté con él después de graduarse en de la policía debido a la falta de comunicación entre nosotros.

Después de las amenazas, me dejó estar durante unos tres años, hasta que se presentó en mi casa una noche y me dijo que quería hablar conmigo. Se metió en mi casa y en mi habitación. Comenzó a decirme que había sido acusado de múltiples cargos de asesinato y había pasado por causas judiciales, que había renunciado al cuerpo policial y que ahora estaba entrenando en el ejército.

Me sujetó, me sostuvo por detrás y se tiró sobre mí. Recuerdo repetidamente suplicar: «Detente, me estás lastimando». Cuando intentaba escapar, sentía un dolor insoportable. Me decía: “Quiero tener un hijo. Quiero que se parezca a mí con tu color de ojos «.

Cuando terminó, permaneció allí durante un tiempo largo, pero no tuve fuerzas para echarlo. Luego se levantó, se dirigió a la puerta y se dio la vuelta justo antes de irse para decir: «Ni se te ocurra ir a la policía porque si me denuncias, se reirán de ti porque los escuadrones (policías) se cubren entre ellos.

Al día siguiente, aunque tenía miedo incluso de abrir la puerta, usé los últimos dólares que tenía para comprar la píldora anticonceptiva de emergencia, con la esperanza de evitar el embarazo. Tenía miedo de decirle a alguien lo que había hecho porque me avergonzaba y me culpaba por dejarlo entrar a la casa.

El 9 de noviembre de 2015, al darme cuenta de que no me venía el periodo, decidí visitar a mi médico. Me hizo una prueba de embarazo. Cuando mi médico dijo: «Es positivo, felicidades», me quedé congelada. Me sorprendí y me asusté al mismo tiempo.

Le conté al médico qué había sucedido y él me dijo: «Hay opciones». Por curiosidad y sin pensar realmente, le pregunté: «¿Qué?» Mi médico dijo: «Podrías abortar», pero le dije: «Eso no es una opción». Simplemente dijo: «Está bien, está bien. Si eliges tener al bebé, sé que lo harás bien, aunque hayas dicho que no estás preparada para tener un hijo, y que tu hijo será maravilloso”.

El aborto era ilegal aquí en Jamaica, incluso en casos de violación, pero había formas de obtener un aborto ilegal. Cuando estaba en la escuela secundaria, me enteré de que una chica abortó ilegalmente. Recuerdo haberme preguntado por lo que estaría por pasando. Sabía que ella estaba tratando de proteger su reputación y no quería abandonar la escuela, pero pensé que aún así estaba mal porque era un asesinato.

Sabiendo que no tendría un padre para ayudar económicamente a mi hijo, pedí prestado dinero a varias agencias de préstamos. Como los préstamos eran reembolsables a través de la deducción del salario, ganaba poco dinero para durante mi embarazo. Soy secretaria, así que no tengo muchos ingresos. Mi madre está desempleada y mi padre falleció, por lo que no tengo apoyo familiar. Mis amigos de la iglesia eran mi familia y estaban allí para mí siempre. De vez en cuando alguien me traía el desayuno, o me ayudaba a pagar el alquiler o pagar la comida.

Pasé días sin comer, a veces lloraba hasta dormirme, y encima de eso tenía que visitar el hospital con frecuencia debido a las náuseas matutinas.

También tuve que mudarme porque temía por mi vida ya que mi violador estaba siendo juzgado por múltiples cargos de asesinato relacionados con su trabajo, y no sabía cómo acabaría.

Cuando supe que estaba esperando un varón, le di un nombre que significa «regalo de Dios», porque eso es lo que es. Lo di a luz tres semanas antes, y fue un parto difícil. Una vez que nació, ¡me sentí tan aliviada al escucharlo llorar!

Lo pusieron en mi pecho y me llené de emoción. Con todo lo que había pasado durante mi embarazo, nunca supe si iba a salir adelante, y en ese momento me sentí muy agradecida a Dios.

Cuando lo miré, no pude ver que se parecía a mí o a su padre biológico. Era un niño guapo. Mi hijo tenía dificultades para respirar al principio, por lo que fue trasladado a la sala de Neonatología y, unas 12 horas después, me lo trajeron. Cuando la enfermera me lo entregó, me dijo: “Madre, cuida bien de este niño» y sonrió. Mi hijo tiene ahora 2 años y medio, y esta amiga que nos ayudó es como una tía para él. Hoy, él está sano y bien físicamente a pesar de las dificultades que todavía tengo para criarlo. Estoy agradecida por los amigos que tengo que me han ayudado.

Hay días en los que me cuesta lidiar física, mental y emocionalmente, ya que estoy obsesionada por todo lo referente a su concepción. A veces, la violación se me viene encima. Saber que mi hijo va a crecer sin un padre. Algunos días todavía me salto las comidas para poder alimentarlo, y otros días, simplemente no tengo el dinero para comprarle las frutas y verduras que necesita.

Fuente: Religión en Libertad

Web del Blog http://www.savethe1.com/

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