El “papá” como especie en extinción

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Pongamos que es una intuición mía, una observación fácil no documentada, empírica. Pero observo que el ser “papá” nos coloca en una especie en extinción. No hablo del acto de ser padre, que en biología es que un espermatozoide del varón insemine a un óvulo femenino y que, el bebé en gestación, alcance a salvarse de la valla de un posible aborto y nazca. Luis Alejandro Arango decía que: “Ser padre es la única profesión en la que primero se otorga el título y luego se cursa la carrera”.

Pero eso en lo biológico, me refiero más en realidad a ese acto consiguiente, el graduarte de ser “Papá”. No me considero un buen padre. Pero me entusiasma la idea de serlo, algún día. ¿Por qué no creo serlo? Es que siempre hay algún “debe” en la tarea y varios jalados en materia como tiempo, dedicación, orden, etc. En otros me creo con aprobado, manutención, corrección, conversación y en algunas hasta creo me sale sobresaliente, pero esas me las guardo porque mi ilusión es que al menos en esas pueda salir con un AD cuando el Creador me llame a rendir cuentas de cuanto amé en este mundo.

Pero me pongo a escuchar las noticias, y me apena mucho ver que el término “padre” ya no se usa con respeto, sino como el sinónimo de un enemigo en casa que viola y hasta mata, que instrumentaliza a los hijos con un fin y no como un honor. Creo que el mayor honor, es poder acompañar en esta vida, desde su concepción, a una persona y ayudar en su formación en valores, proveyéndole de todo lo que humanamente y extraordinariamente se pueda para que luego esa persona devuelva ese amor hacia otros, en una rueda generacional que refleje el mayor de los amores como es el de la Creación.

Entonces, como dije al principio, esa sensación que este tipo de pensamiento está en desuso me pone triste, aunque también significa un reto, el de buscar que se reconozca esta formación académica de la vida como una especialidad a la par de la madre, porque juntos llevarán adelante las materias correspondientes para graduarse al final de sus días. En momentos en que la sociedad fomenta una guerra contra los padres, quiero pensar que estamos vivos y con ganas de que la palabra “papá” resuene con amor y no con decepción. Hay mucho camino para salvarnos de la extinción, hermanos papás, pero podemos hacerlo, claro que sí.

Por: Sarko Medina Hinojosa *Periodista y Escritor

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