SICARIOS REFINADOS

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¿Cuánto vale la vida en el Perú? Depende. ¿De qué depende? De varios factores. Es lógico que el tarifario de asesinar guarde relación con la persona de que se trate, del factor riesgo, de lo que está en juego, de la «profesionalidad» del agente, etc. El miserable sicariato también está sujeto a oferta y demanda. Por ello, en ocasiones, los honorarios pueden caer hasta unos 50 dólares, sin incluir materiales (no, no piense en el IGV).

        No se le ocurra pensar que todo lo dicho en el párrafo anterior es pura chanza. Al contrario, casi todo honra la verdad; lo burlesco es la forma. Tristemente es así. El lector se preguntará, ¿a qué viene todo esto? Lo que deseo es considerar que, así como hay sicarios cuya miseria llega hasta la cantidad que cobran, los hay más miserables y refinados que nunca matan o hacen matar por bagatelas. Me refiero a los aborteros y promotores del aborto.

        Quien piense que exagero, se equivoca. En julio, una pequeña fracción de la humanidad -pues la noticia fue ocultada escandalosamente por los dueños de la prensa mundial- fue testigo horrorizado de los videos que mostraban cómo Planned Parenthood (PP), filial norteamericana de la matriz inglesa International Planned Parenthood Federation (IPPF), traficaba con órganos de bebés abortados en sus clínicas de Estados Unidos de Norteamérica (cfr. Pilares de la Sociedad n. 96, «Salvajes mercaderes de la muerte «, 30.7.15). Actualmente, PP enfrenta serias 

denuncias e investigaciones que le están haciendo pasar un pésimo rato a la transnacional del aborto más grande del mundo.

        En septiembre, la Ministra de RR.EE. Ana María Sánchez acudió al Congreso a informar sobre la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI). Recordó que los fondos de la Cooperación Internacional son para financiar proyectos de inclusión social y acceso a los servicios básicos. Es decir, «… proyectos en los que se incorporen actividades de transferencia de tecnología, capacitación de recursos humanos, generación de empleo, entre otros,…»;  «… en beneficio de la población de escasos recursos económicos y en zonas prioritarias de atención;…» (fuente: página web de APCI). Pero, cuando varios congresistas le preguntaron sobre el dinero que reciben algunas ONG como PROMSEX (Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos), INPPARES (Instituto Peruano de Paternidad Responsable) y CDD (Católicas por el derecho a decidir), la Ministra se vio en aprietos al tratar de responder.

        Según datos de la misma APCI, esas ONG han recibido en los tres últimos años más de 3 millones de dólares para promover de una u otra forma el aborto en el Perú. ¿Quién fue el Cooperante Internacional? Nada menos que PP e IPPF.

        Aquí el desglose con sus eufemismos encubridores. PROMSEX recibió cerca de 720 mil dólares destinados a «fortalecer el debate público para reducir el estigma sobre el aborto» así como «posicionarlo en la agenda política». Otro proyecto tenía como fin obtener «la opinión favorable entre los congresistas tomadores de decisión» en temas de aborto y anticoncepción (cualquier persona sabe cómo se hace esto). CDD: 275 mil dólares en los dos últimos años, principalmente para consolidar «los derechos sexuales y reproductivos, con acceso al aborto legal, en la agenda pública y sanitaria». INPPARES recibió poco más de 2 millones de dólares de IPPF, asignados principalmente al proyecto «Atención a las Mujeres Ahora» (AMA). En la página web de esa institución se explica más del enigmático nombre: llevar a cabo «acciones para la reducción de la morbilidad y mortalidad relacionadas con el aborto inseguro en el Perú».

        A buen entendedor, pocas palabras. El negocio más rentable -con tendencia siempre al alza en el mundo criminal- resulta ser acabar con la vida del que ahora más se desprecia: el inocente que aún vive en el seno materno. Curioso, ¿no? Ojalá cierren esas y otras ONG fraudulentas y sicarias, que multiplican sus ganancias con dinero ensangrentado. 

Por: Ing. Edwin Heredia

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