Donación de órganos: El negocio de no esperar a la muerte

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El sacrificio por otra persona o causa loable ha sido desde antiguo motivo heroico de amor desmedido a la humanidad, basado quizás en sólidos principios que se heredan a través de los relatos históricos de donde destacamos a los mártires de la independencia en las diferentes batallas. También encontramos a los mártires cristianos que por una causa justa no se dejaron doblegar.

La donación de órganos es quizás uno de los sacrificios que más nos cuesta realizar, como es sabido muchas veces salva la vida de las personas, un hermano dona un riñón al otro o a su padre enfermo, eso es un signo de desprendimiento bastante fuerte o la donación post muerte donde se genera vida tras este acto fatídico. 

Las actuales tendencias que buscan destruir todo signo de vida humana sucedido del amor al prójimo, como en este caso sería la donación de órganos, se estaría pervirtiendo en la mente de ciertos grupos que lo ven como una manera prospera de mercado donde el negocio más lucrativo sería la venta legal de órganos, o comúnmente llamado Tráfico de Órganos.    Hoy por hoy, es ilegal: el ordenamiento jurídico exige que se haya producido la muerte del donante para que pueda procederse a la operación quirúrgica que rescate alguna parte de su cuerpo para salvar la vida de otra persona.

Sin embargo, ya existen voces que piden que se elimine esta exigencia. «En congresos médicos internacionales a lo largo de 2018 y 2019», cuenta el doctor E. Wesley Ely en un artículo publicado recientemente en USA Today, «he asistido al debate, por parte de cientos de especialistas en trasplantes y atención de emergencia, en torno a la ‘donación después de la muerte’. Se refiere a un escenario en rápida expansión en Canadá y algunos países de Europa Occidental, en el que una persona muere a consecuencia de la eutanasia, mediante una inyección letal que ella misma ha pedido, y enseguida se le opera para coger órganos para donación».

Pues bien, continúa, en cada uno de esos congresos ha surgido la cuestión de la ‘muerte por donación’, esto es, «acabar con la vida de una persona con su consentimiento informado, llevándoles al quirófano para allí, bajo anestesia general, abrirles pecho y abdomen cuando aún están vivos para quitar órganos vitales y trasplantarlos a otra persona».

Se trata de ganar unos minutos preciosos para disminuir el tiempo de isquemia, esto es, el tiempo durante el cual el órgano trasplantado deja de recibir sangre del organismo muerto. Los 5 o 10 minutos que tarda en producirse la muerte por inyección letal podrían así ganarse para mejorar la calidad del órgano obtenido y mejorar las posibilidades de una implementación exitosa en el receptor.

«Cuando los médicos participan en procedimientos dirigidos a quitarle la vida a una persona», concluye, «¿se sentirán los pacientes 100% seguros de que su médico juega firmemente del lado de la curación? ¿Qué mensaje se manda sobre el valor de toda vida humana cuando los médicos respaldan el intercambio de una vida por otra?»

Referencia: Religión en Libertad

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