YO MUERO CUANDO QUIERO

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Parece el nombre de una ranchera, como la popular… “Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero… y mi palabra es la ley”. Ojalá fuese así. No. Es el grito del hombre posmoderno que cada vez se escucha más. Para él, la sabiduría popular -“nadie se muere en la víspera” o “matrimonio y mortaja, del cielo baja”- es eso, del pueblo, del ignorante pueblo que -anclado en el pasado y esclavo de sus creencias- aún no se da cuenta de que su vida es suya y -como tal- tiene derecho a disponer de ella cuando quiera y como quiera.


Hace dos días, Brittany Maynard, norteamericana, 29 años, casada en 2012, debió acabar con su vida. En abril le pronosticaron seis meses de vida por un glioblastoma multiforme en estado IV, el más severo cáncer de cerebro terminal. A inicios de octubre, grabó un video que publicó en You Tube y que ha sido visto casi 10 millones de veces. En él anunciaba su decisión de quitarse la vida el 1 de noviembre. Se le ve con los dos frascos de medicamentos dados por sus médicos, que asegura tomará para morir en su cama mientras escucha sus canciones preferidas. “Moriré ahí arriba, en mi habitación, la que comparto con mi marido y rodeada de las personas que más quiero”. Quiere morir con dignidad, como sostienen los partidarios de la eutanasia. Para ello, se ha trasladado a vivir de California a Oregon, donde el suicidio asistido es legal.


Con un cuadro igualmente duro y conmovedor, pero con un planteamiento totalmente distinto, Kara Tippetts -enterada de lo de Brittany- le escribe una carta rebosando amor y comprensión. Voz autorizada, pues no opina ni teoriza; le habla desde la misma orilla de la vida. En fase terminal de un cáncer diagnosticado hace dos años, con 38 años y 4 hijos. Desea ayudarle a cambiar su decisión y que sepa que la han engañado con una gran mentira.

Entresaco de algunos párrafos de la carta. “Yo también me estoy muriendo, Brittany”, le dice al inicio. “Brittany, tu vida importa, tu historia y tu sufrimiento importan” (…) “Al programar tu propia muerte, estás privando a aquellos que te quieren de la ternura y de la oportunidad de acompañarte hasta el final y de darte su amor hasta tu último aliento” (…) “Te han mentido terriblemente. Te han dicho que tu muerte será indigna y que acarreará demasiado sufrimiento” (…) “He escrito un libro, The Hardest Peace, y un blog (mundanefaithfulness.com) sobre mi viaje hacia el último aliento. No es un libro sobre morir de cáncer, sino un libro sobre seguir respirando (…) sobre morir con esperanza”.

“Rezo para que mis palabras te lleguen. Rezo para que lleguen a todos los que conocen tu decisión y se han creído la mentira de que el sufrimiento es un error, que morir de manera natural no es ser valiente y que elegir la propia muerte es un acto heroico” (…) “Adelantar nuestra muerte no forma parte de los planes de Dios. En cambio, en nuestra muerte, viene a buscarnos con toda su Gracia” (…) “… será un camino doloroso y a la vez bello para todos nosotros. Pero, créeme, no es un error. La belleza nos espera en ese último aliento”.

Brittany volvió a defender su derecho a una muerte digna el 30 en otro video, pero diciendo que “aún me siento lo suficientemente bien como para seguir disfrutando y riendo con mi familia y amigos, no parece ser el momento para hacerlo”. Pero “el día llegará ya que me siento cada vez más enferma”.

De cuando en cuando surge un caso muy doloroso -como el de Brittany- que tiene la particularidad de ser ventilado por la misma protagonista, causando un revuelo en los medios y en las redes sociales. La polémica de la eutanasia revive y sus partidarios -sin mayores argumentos que los emotivos, libertarios y una dignidad malentendida- aprovechan la ocasión. Poco se habla de los cuidados paliativos que lidian con el dolor, aliviándolo hasta que llegue el momento del desenlace; poco del valor de la vida humana; nada del posible sentido del sufrimiento y menos de la trascendencia. La vida sería como venir de la nada y volver a la nada.

Ojalá Brittany reflexione y no muera engañada. Ser utilizada o -mucho peor- ser activista de su propia desgracia, sería muy triste. Sin embargo, Brittany ha creado la “Fundación Maynard Brittany” para ampliar la opción de la muerte con dignidad para todos, apoyada por “Compasión y Opciones” (organización líder en la promoción de opciones al final de la vida). En la página web de la Fundación se dice que Brittany quiere abogar por el acceso a la eutanasia en California y en todo el país. Concluya usted.

Por: Ing. Edwin Heredia Rojas

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