¿«Producto» de una violación? «Tú eres mi fabricante, Señor, me creaste en el vientre de mi madre»

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Cindy L. Smith fue dada en adopción junto a su hermana gemela. Ya adulta pudo descubrir y conocer a su madre biológica, pero también supo algo que hizo tambalear su vida: nació fruto de una violación.

Este hecho provocó en Cindy un momento de crisis, al igual que cuando supo quién era su padre y cuánto se parecía a él físicamente. Pero entonces Dios actuó y le mostró su Paternidad, mostrándole que pese a haber sido concebida en una violación ella era hija de Dios. En el blog Salvar el 1, esta madre de tres hijos y conferenciante provida, cuenta su testimonio en primera persona:

No soy un mero producto de una violación porque Dios me pensó a conciencia

Queremos creer tantas cosas en la vida… Como que ciertas “cosas” (circunstancias) no nos afectan, que podemos pasar más allá o a través de ellas y que no determinarán nuestro bienestar o nuestra felicidad. Esas “cosas” pueden ser, por ejemplo: desastres naturales o desastres que nosotros mismos hemos creado. Sin embargo, la mayoría de las veces reconocemos fácilmente el efecto que esas “cosas” tienen sobre nosotros.

Son las “cosas” que suceden «fuera de nuestro control»: negligencia, abandono, hostigamiento y abuso, las que generan una vida de silencio y vergüenza. Son esas “cosas” las que dejamos de lado e ignoramos, sin darnos cuenta de los daños que nos causan ​​por creer que «no nos afectan». Son las “cosas” que nos ahogan en amargura, odio hacia nosotros mismos y miedo.

Una de esas “cosas” en mi vida, que ni siquiera sabía que existía hasta que encontré a mi madre biológica, casi me destruyó.

La necesidad de respuestas

Necesitaba respuestas a tantas preguntas… Siempre había sentido curiosidad sobre mi adopción y por qué mi gemela y yo fuimos «abandonadas». La curiosidad crecía en el camino a un juzgado de una ciudad pequeña de Indiana, a unas pocas horas de donde vivía. Necesitaba respuestas a tantas preguntas. Con la información que recibí de un médico en el hospital donde nací, estaba lista para jugar a los detectives y encontrar a mi madre biológica.

Cindy y su hermana gemela

Después de revisar sentencias de divorcio y confirmar que su apellido no había cambiado, encontré a la única Donna Melton en el directorio telefónico. El intento de llamarla por teléfono no tuvo éxito, así que manejé hasta su casa que estaba a solo dos cuadras del Juzgado. Estaba impresionada al ver que en tan solo dos horas la había encontrado. Regresé con mi hermana gemela y nos sentamos frente a la casa de nuestra madre biológica mientras escribía una nota con todos los hechos que demostraban que yo era su hija. Al poner la nota en su buzón pude ver como alguien se asomaba por la ventana, pero no me atreví a tocar a la puerta – mi grupo de adopción nos había advertido que nunca nos presentáramos sin previo aviso a la puerta de un padre biológico, ya que esto podría llevar a un primer encuentro nada grato.

A la mañana siguiente, era un manojo de nervios cuando sonó el teléfono. La voz tenía un acento de Indiana, así que inmediatamente supe que era mi madre biológica. Me confesó que mi nota la asustó muchísimo, que nunca había soñado que sabría de ninguna de nosotras. También admitió que había querido encontrarnos cuando teníamos un año de edad, pero que hacía mucho tiempo que había olvidado esa idea tan estremecedora.

Mi madre biológica había estado casada dos veces por un periodo breve y tengo dos medios hermanos mayores, uno de cada uno de esos matrimonios. Uno de mis hermanastros tiene los ojos como los míos y fue increíble encontrar otro ser humano tan parecido a mí, además de mi hermana gemela.

Fruto de una violación

Al final de la conversación le pregunté quien había sido mi padre biológico, y ella después de vacilar un poco me explicó que había roto relación con él cuando descubrió que estaba casado. Poco después de la ruptura, se mudó a otra parte de la ciudad, pero él se abrió camino hacia su apartamento y la forzó a tener relaciones sexuales. Ella lo llamó «trabajo forzado» en lugar de llamarlo violación. Después de todo, era 1960 y si conocías al violador, la mayoría de la gente dudaba que realmente hubiera sido una violación.

Mi vida cambio cuando me enteré que era un «producto de una violación». Hacía poco había recibido una capacitación en un centro de crisis para ayudar a víctimas de violación. Ahí aprendimos que la violación se basa en ejercer poder, no en el sexo. Entonces, sentí que entendía el problema y que podía continuar mi vida como si nada hubiera cambiado.

El consuelo de Dios

El único problema es que pareciera que todas las personas creen que si una mujer queda embarazada por una violación ella debe de terminar o tener la posibilidad de terminar con la vida de su bebé a través de un aborto. Incluso muchos cristianos creen en esto.

Cuando expliqué a mis amigos que fui producto de violación, esperaba que me rechazaran y lamentaran que mi madre biológica no me hubiese abortado, pero para mi sorpresa, me alentaron con el amor de Dios diciéndome: Él tiene una misión especial para ti.

Pero, aun así, había una voz invadiendo mi interior diariamente, recordándome implacablemente lo inútil que era ahora: «Deberías haber sido abandonada y tirada a la basura».

Dios a menudo me hace preguntas para enseñarme algo y, mientras oraba, un día le oí preguntar: «¿Qué es un producto?».

Desconcertada por la extraña pregunta, respondí: «Bueno, un producto es algo fabricado por un fabricante».

Luego vino otra pregunta, «¿Quién es tu fabricante?»

«Tú eres mi fabricante, Señor»

Ok, Él me acorraló con la verdad … Le susurré en respuesta: «Tú eres mi fabricante, Señor».  Tanto los sollozos como la realidad sacudieron mi cuerpo.

«Nunca más digas que eres un producto de violación» porque YO soy tu fabricante, te creé en el vientre de tu madre y estoy muy complacido contigo «, dijo mi verdadero padre.

Su calor se extendió sobre mí cuando habló: «Fuiste concebida en una violación», pero eres producto de tu verdadero Padre que te ama con un amor eterno que nunca cambiará «.

La madre de Cindy no quiso abortar a sus bebés, pese a las facilidades que le dieron

Mi madre y yo desarrollamos una relación continua por 10 años. Ella tenía un par de amigas que se ofrecieron a ayudarla a obtener un aborto ilegal, pero ella les dijo que no le interesaba en lo más mínimo, que ella sabía muy bien que eso era un asesinato y no quería tener nada que ver con eso.

El día que supo quién era su padre biológico

Nunca me dijo quién fue mi padre biológico, pero me dijo que después de que ella muera, podría preguntarle a su mejor amiga por su nombre, y ella me lo diría.

Cuando llegó ese día, asistí a su funeral y tuve la oportunidad de preguntarle a su mejor amiga por su nombre. Mantuve guardado ese pedazo de papel con el nombre durante mucho tiempo.

Años más tarde, mientras estaba en el sitio web Ancestry.com busqué su nombre y encontré su obituario y una foto de un anuario de la secundaria de mi padre biológico… Soy idéntica a él, y me enojó mucho el parecerme al violador de mi madre. La vida había sido ya bastante dura y esta bofetada en la cara me ahogaba en un sentimiento de lástima por mí misma. Más tarde también me enteré que había violado a muchas más mujeres en aquella ciudad.

Pero Dios de nuevo me mostró otra verdad que disipó mi furia rápidamente.

La verdad era que Dios eligió redimir el ADN de este hombre y su acto despreciable al crearnos en el vientre de mi madre. Dios sacó vida de la muerte.

Su espíritu me envolvió como una acogedora manta y susurró: “Toda vida es preciosa para mí, tu verdadero Padre”. Sí, otra vez lloré, abrumada por su amor por mí.

Hoy puedo decir que la verdad no me afecta. Mi único Padre me ha curado con su amor.

Fuente: Religión en Libertad

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