No podía tener hijos y además le extirparon una trompa: gracias a la Naprotecnología es madre de 3

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Los próximos 8 y 9 de noviembre se celebrará en Madrid el I Congreso Internacional de Naprotecnología, en el que intervendrán numerosos y prestigiosos médicos especialistas en esta novedosa y ética forma de causar las causas de la infertilidad y que tantos embarazos de manera natural está consiguiendo. Además, participará Tom Hilgers, creador de este método en EEUU hace ya casi medio siglo, y el evento contará también con los testimonios de familias que han sido padres gracias a la Naprotecnología.

Una de estas familias es la de María Fernández de la Mora, que gracias a ella ha logrado tener tres hijos y que en una entrevista con Religión en Libertad explica cómo vivió todo este proceso de lograr ser madre y ser en estos momentos una activa propagadora de este método a través de Fertilitas, ayudando a otros matrimonios que pasaron por su misma situación.

Sufrimiento y frustración por no poder tener niños

María comienza su historia con un relato parecido a lo que viven y sufren otras muchas parejas. Tras casarse, ella y su marido Ángel, querían tener hijos y lo intentaron sin lograr el embarazo. Al año empezaron a realizarse pruebas y en principio todo estaba correcto. Fue ya más adelante cuando tuvo un embarazo ectópico, perdió al bebé y tuvieron que extirparle una trompa.

Por motivos laborales, el matrimonio se tuvo que mudar a Irlanda y fue allí donde les hablaron de un médico que utilizaba la Naprotecnología y que conseguía que parejas que no podían tener hijos finalmente lograran ser padres de manera natural.

Esta mujer explica que “aunque nosotros no llevábamos tantos años intentando ser padres como quizás otra gente es verdad que se sufre bastante. Estás deseando quedarte embarazada y ves gente que lo está. Y encima yo había perdido un bebé y perdí también una trompa. Sufres porque no sabes por qué te pasa esto, y la gente te habla mucho del estrés y no haces nada para no estresarte. Pero la Naprotecnología no me estresó, el médico cuidaba de mí, buscaba por todos lados qué podía pasar, y a mí eso me tranquilizó bastante”.

La Naprotecnología y ocho meses después… embarazo

Este médico irlandés fue la respuesta que necesitaban. Como había lista de espera para tener cita con él, gracias a una monitora como lo es en estos momentos María aprendió a poner su ciclo menstrual en una gráfica.  Ya en consulta el médico les mandó varias pruebas y analíticas, también al marido, para buscar las causas de la infertilidad. Ecografías en los distintos puntos del ciclo, analíticas para ver cómo estaban las hormonas, un seminograma para él… Con toda la información, el doctor les puso un tratamiento que revisó a los cuatro meses y a los ocho meses logró quedarse embarazada y dar a luz a su hijo Jaime.

Una de las características principales de la Naprotecnología es que va a las causas de la infertilidad para curarlas. Y al ser este el caso de María, poco después pudo volver a quedarse embarazada de sus otros dos hijos. En estos casos, el médico ya sólo tuvo que realizar un control porque las causas ya estaban resueltas.

Nada que ver con la fecundación in vitro

Precisamente, María explica que “la Naprotecnología no es una técnica para quedarte embarazada” como puede ser la fecundación in vitro (FIV) sino que “intenta buscar por qué no te quedas embarazada, si hay alguna causa o enfermedad. Normalmente es multifactorial lo que hace que no te puedas quedar embarazada”.

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De este modo, considera que la Napro es un “planteamiento muy diferente” al de la FIV, pues “no es ‘voy a hacer un niño’ sino que se analiza qué pasa. Y cuando estés sana lo normal es que te quedes embarazada con una relación sexual normal”.

Sin dilemas éticos

Otro elemento importante que destaca María Fernández de la Mora es que esta técnica no implica “dilemas éticos”, algo fundamental para matrimonios cristianos que no pueden tener hijos y que en conciencia no quieren acudir a la fecundación in vitro.

“En la concepción no hay ninguna intervención. Lo que hacen siempre es intentar subir la fertilidad. Se cuida mucho la unión entre el hombre y la mujer. Como todos los procesos de fertilidad tienen una carga emocional importante se intenta que sea lo mínimo posible, y por ello la ética se cuida hasta los detalles más pequeños. Intentamos que el matrimonio vaya bien”, afirma esta madre.

El acompañamiento, una parte esencial

Y precisamente un elemento esencial en la Naprotecnología es el acompañamiento. Consciente del sufrimiento y de las heridas que el matrimonio puede arrastrar por la infertilidad y no saber por qué no pueden tener hijos, en clínicas como Fertilitas se prioriza esta ayuda y acompañamiento personal.

María señala que en esta clínica existe la figura de los mentores, “matrimonios que han pasado por este proceso, y que te pueden echar una mano si estás de bajón, si no sabes…”. Ella fue madre hace ya unos años en Irlanda y esta figura no existía y reconoce que tanto su marido como ella lo hubieran “agradecido” pues “ayuda” en este momento concreto.

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En este proceso, ha pasado de ser madre gracias a la Naprotecnología a ser monitora que ayuda a los matrimonios que ahora se enfrentan a lo que ella vivió hace unos años. “El motivo es que a mí me fue muy bien, y yo pensaba en mis amigos que no podían tener hijos, me daba pena. Y quería traerlo por esto. Ahora que lo ejerzo es un trabajo que me encanta, lo hago ‘egoístamente’, por decirlo así”.

¿Qué te puedes llevar?

Uno de los escollos a los que a día de hoy se enfrenta la Naprotecnología es lo desconocida que es pese a tener más de 50 años de historia. En opinión de María, esto puede ser porque “mueve mucho menos dinero” al no haber “un laboratorio detrás”. Reconoce que “todo el mundo lo recomienda una vez que lo ha probado. Creo que es bastante evidente entender las ventajas que tiene, pero no sé por qué ha tardado tanto en extenderse”.

Por último, esta madre anima a los indecisos y a los que tienen miedo de lanzarse a probar algo tan novedoso en España. “Les recomiendo que lo prueben. Que llamen a Fertilitas. ¿Qué te puedes llevar? Que te digan qué te pasa, que tengas uno o varios niños, que lo que te descubran te sirva para toda la vida porque era algo que no tenías bien. Puedes llevarte mucho por poco”.

Fuente: Religión en Libertad

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