Esta cuarentena es un regalo para nuestra familia de 10 hijos, por Leonor Tamayo

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El otro día me llamaron para participar, desde casa, en un programa de la tele, como madre de 10 hijos. Al principio me dijeron que era para hablar de la familia numerosa y un poco nuestra manera de vivir y de entender la familia. Me alegró mucho que se hablase en estos días de algo más allá del coronavirus, porque al final necesitamos todos un poco de aire fresco y que nos ayuden a salir un poco del agujero. Luego resultó que no, que efectivamente era para hablar de cómo llevamos la cuarentena.

Iba todo con mucho retraso y me tocó estar pendiente del programa casi 45 minutos para ver cuándo me tocaba.

En casa no vemos la tele y en estos días yo procuro no ver mucho lo que se manda y lo que se cuenta porque no me aporta nada constructivo; los datos los tengo, la información básica y necesaria la tengo, pero todo lo demás no me ayuda ni puedo hacer nada más que rezar y rezar sin cansarme y, sin embargo, si estoy metida en el huracán de información, comentarios, videos etc… me lleno de angustia y de un pánico que inevitablemente transmitiría a mi familia. Yo no puedo hacer nada de puertas afuera, pero de puertas adentro, la alegría, el buen humor y la serenidad de mi familia depende en gran parte de mi.

Cuando tuve que tragarme esos 45 minutos del programa entendí gran parte de lo que pasa. Cualquiera que vea esos programas dramáticos, que se recrean en el dolor y estrujan la crisis, sin aportar esperanza ni nada positivo ni constructivo, termina hundido. De verdad creo que hay que limitar lo que nos llega si queremos mantener la serenidad que tanta falta hace ahora.

Me tocó hablar a mí, yo no lo veía pero el titular era “Lleva 10 días encerrada en casa con sus 10 hijos”, muy en línea con todo el programa… Y entonces salgo yo diciendo que esta cuarentena es un regalo para nuestra familia, que estamos felices de estar juntos en casa, que no somos ajenos al dolor de quienes están solos, enfermos o en la calle, que compartimos la preocupación pero que en casa reina la alegría porque estamos donde mejor se está y con quienes más queremos.

Estamos viviendo un tiempo privilegiado, un tiempo de agradecimiento por lo que tenemos y no valorábamos, un tiempo que dentro de unos meses recordaremos con nostalgia y, quizá, con pena

Me cortaron en seco. No encajaba en el esquema del programa. Querían una madre dramática agobiada por el montón de hijos que tiene que aguantar y que no sabe qué hacer con ellos “encerrada en casa con sus 10 hijos”. Una familia como la nuestra no encajaba en el plan. No encajaba que pensemos que estar con los niños en casa no es ningún drama sino todo lo contrario, un tesoro y la mayor alegría. No encajaba que no nos quejemos de algo, lo que fuese…

Hubiese querido poder decir a quienes me escuchaban que vivan este tiempo como un tiempo excepcional de enriquecimiento familiar en el que podemos hacer todo aquello que en otras circunstancias no podríamos y que tanto echamos de menos: tiempo para jugar al Trivial, tiempo para sobremesas eternas, para hablar hasta hartarnos y conocer mucho más a esos hijos mayores que ya no están tanto en casa,  tiempo para  cantar y bailar, hacer zumba juntos y enseñar a la niñas a maquillarse…

Tiempo para rezar juntos, para hablar más con los abuelos y esos tíos solteros o esos amigos de la familia que están solos, tiempo para hacerle cosquillas a los pequeños y leerles cuentos. Tiempo, en fin, para disfrutar de ser familia y que entre todos construyamos estos días una sociedad más fuerte porque tendrá sus cimientos más sólidos.

Estamos viviendo un tiempo privilegiado, un tiempo de agradecimiento por lo que tenemos y no valorábamos, un tiempo que dentro de unos meses recordaremos con nostalgia y, quizá, con pena porque ese pozo oscuro en el que nos metieron los programas sensacionalistas no nos dejaron ver la luz que brillaba dentro de casa. 

Fuente: Actuall

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