El “patriarcado” en tiempos del COVID-19

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Por Paola Martínez

Abogada de la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Familia

Hace dos semanas, el Ejecutivo dispuso el llamado pico y placa por distinción de sexo: los días lunes, miércoles y viernes podían transitar hombres, mientras que los martes, jueves y sábados, las mujeres. De inmediato las imágenes sorprendieron: había más mujeres en las calles haciendo innumerables colas en los mercados.

Al advertir dicha situación y tras las críticas a esta medida por exponer a las personas al contagio, Farid Matuk –miembro del equipo de “científicos sociales” convocado por el gobierno para la elaboración de medidas contra el COVID-19– indicó que se había equivocado al proponer dicha medida: “Por un rechazo al patriarcado dije que debería haber igualdad (…) Yo pienso que debe haber igualdad de género, pero la lucha contra el patriarcado se debió postergar para después de la pandemia; lo sucedido es mi error, yo asumo la responsabilidad (…) Creo que me equivoqué porque en el mundo patriarcal en el que vivimos hay un conjunto de roles asignados a las mujeres que, lamentablemente, no es el momento para combatirlos, pero sí se deben combatir”, sostuvo en diálogo con Canal N.

¿El patriarcado? ¿Qué tiene que ver el patriarcado en la toma de medidas que prevengan el incremento de casos de COVID-19? Resulta indignante que en esta emergencia los ideólogos del género realicen experimentos sociales en detrimento de la salud de todos los peruanos. El coronavirus no necesita del patriarcado, sino estrategias sanitarias sólidas. No ensayos.

¿Qué es el “patriarcado” y “los roles asignados a las mujeres”? De acuerdo con la política nacional de género[1] el patriarcado es una organización de hombres que asumió, en algún momento, el poder de todo y generaron construcciones sociales de lo que es ser mujer y hombre (lo que llaman roles de género). A través de este concepto, el cual asumen como dogma indiscutible, se empecinan en explicar por qué en su mayoría las mujeres preferimos cuidar, cocinar, hacer compras o tener determinadas conductas, descartando a priori toda explicación que tenga un origen genético, biológico, morfológico y psicológico.

Diversos estudios científicos demuestran que los gustos y preferencias de hombres y mujeres no se originan por el patriarcado. El documental “La paradoja de Noruega”[2] nos resume varios de ellos. Es que hombres y mujeres somos diferentes, tenemos cualidades, actitudes y aptitudes distintas. ¡Imagínense si todos fuéramos iguales!

El documental mencionado nos muestra cómo en Noruega se ha implementado el 100% de políticas de género para buscar la tan ansiada igualdad, y sin embargo mujeres y hombres siguen respondiendo a diferentes gustos y preferencias.Las mujeres siguen estando sobrerrepresentadas en carreras como enfermería mientras que los hombres, en ingeniería. “La paradoja de Noruega” cita un estudio realizado por el Dr. Richard Lippa, quien elaboró un informe con una muestra de 200 000 mujeres y hombres de 53 países de Europa, Norte y Sur de América, África y Asia. Concluyó que existían grandes diferencias entre los intereses por las ocupaciones. Los hombres tenían preferencias por cosas físicas como la ingeniería o la mecánica, mientras que las mujeres estaban más interesadas en trabajar con las personas.

Las diferencias se replicaban en los 53 países estudiados. El Dr. Lippa atribuye este resultado a un posible factor biológico: definitivamente hombres y mujeres responden a sus preferencias.

Por su parte, Wharton University[3] , sobre las diferencias que existe entre hombres y mujeres al momento de realizar las compras, indicó lo siguiente: “Las mujeres piensan en las compras de un modo interpersonal y humano, mientras los hombres consideran que es algo más instrumental. (…) el papel de las mujeres como “cuidadoras” persiste a pesar de que sus responsabilidades han aumentado. En una publicación, Forbes[4] precisó: “En prácticamente todas las sociedades del mundo, las mujeres tienen la responsabilidad principal de cuidar tanto a los niños como a los ancianos (y, a menudo, casi todos los demás). En este rol de cuidado primario, las mujeres se encuentran comprando en nombre de todos los demás en sus vidas”.

Inclusive, estudios de psicología evolutiva[5] señalan que las características de hombres y mujeres son el resultado de un largo proceso de selección; civilización tras civilización mantienen un código genético, huellas de que la selección deja en hombres como en mujeres, siendo esta es la razón por la cual la evolución ha hecho distintos a las mujeres y a los hombres. Cita, por ejemplo, que sería muy extraño que las mujeres –quienes dan a luz, amamantan y crían a los hijos– no tuvieran un mecanismo psicológico que les ayude a cumplir con dichas tareas de manera placentera para ellas.

En ese sentido, si a todo lo antes expuesto se añade que en el Perú hay más mujeres que hombres, que en temas económicos son las mujeres quienes administran el dinero del hogar y que el 47.5% de familias no tiene refrigeradoras, estaríamos hablando de causas reales del por qué había más mujeres en el mercado. Aquí nada tiene que ver el patriarcado, ni los roles de género.

Señor Matuk, luche contra lo real, contra lo que está matando a decenas de peruanos. Luche contra el COVID-19, no contra algo inexistente. Pierde su tiempo y sobre todo, pierde las vidas por las cuales supuestamente está trabajando.

[1] Aprobado mediante Decreto Supremo N° 008-2019-MIMP

[2] https://www.youtube.com/watch?v=Q5rj4ZKAGEQ

[3] https://www.knowledgeatwharton.com.es/article/los-hombres-compran-las-mujeres-van-de-compras/

[4] https://www.forbes.com/sites/bridgetbrennan/2013/03/06/the-real-reason-women-shop-more-than-men/#5aedcbe574b9

[5] Minuto 25:22 – 30:50 del documental “Paradoja de Noruega”

Fuente: La Resistencia

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