Más matrimonios y menos divorcio y aborto: ¿milagro? No, Hungría tiene un plan

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Por: Juan Robles

El principio de causalidad ha sido analizado desde los albores del pensamiento filosófico. Y pese a las diferencias argumentativas de los distintos pensadores desde Aristóteles, algo es claro: que la causa precede a la consecuencia en el tiempo y que ambos, causa y consecuencia, deben estar relativamente cercanos para poder establecer una relación entre ellos.

Algo tan sencillo parece estar detrás del milagro demográfico de Hungría, un país hoy denostado por las oligarquías de la Unión Europea y los discursos políticamente correctos que imperan en Occidente los mismos que se ufanan de plantear como un beneficio para la sociedad la muerte provocada de un ser humano, bien sea antes de nacer o cuando está cerca el momento en el que el último sol de la vida esconderá sus rayos en el horizonte.

Durante el siglo XX, la historia del país magiar apenas ofrece luces. Tras la I Guerra Mundial, perdió gran parte de su territorio, otrora parte del imperio austrohúngaro. Al término de la segunda contienda planetaria Hungría fue sometida al yugo comunista entre 1947 y 1989.

En el año 2010, el líder del partido Fidesz Viktor Orban, vuelve a ocupar el cargo de primer ministro, después de una experiencia anterior entre 1998 y 2002. Desde entonces, su gobierno ha marcado una línea clara de apoyo a la familia y la natalidad, para combatir el grave problema demográfico que azota a Hungría, como a toda Europa.

Si en el año 2010 se rozaban las 24.000 rupturas, ya hace dos años que se sitúan por debajo de los 17.000. Esto supone la cifra más baja en 60 años

Una década después, las estadísticas oficiales del país muestran cifran alentadoras que, aún lejos de su objetivo, ponen de manifiesto la eficacia de las medidas encaminadas a mejorar la salud demográfica del país, una crisis a la que buena parte de Europa parece dar la espalda obviando las políticas de natalidad y fortalecimiento de la familia y más inclinadas a paliar este déficit mediante la inmigración.

Grosso modo valga decir que las políticas provida y profamilia de Hungría se pueden resumir de la siguiente manera: Más matrimonios y menos divorcios; más tasa de fertilidad y menos aborto.

De 35.00 a 50.000 matrimonios

De acuerdo a las cifras oficiales, al inicio del periodo democrático en Hungría, se celebraban más de 66.000 matrimonios. El dato decreció de forma sostenida de tan forma que en 2010 prácticamente se habían reducido a la mitad, quedando por debajo de los 35.500 enlaces.

En una declaración reciente, la ministra de Familia, Juventud y Asuntos Internacionales Katalin Novak, cifraba el aumento de matrimonios en los últimos 10 años en un 84%. El último dato publicado oficialmente por el gobierno magiar corresponde a 2018, con 50.828 enlaces.

Al mismo tiempo, la sociedad se ha fortalecido en su célula básica, la familia, al descender el número de divorcios. Si en el año 2010 se rozaban las 24.000 rupturas, ya hace dos años que se sitúan por debajo de los 17.000. Esto supone la cifra más baja en 60 años.

Fuente: Oficina Estadística Central de Hungría.

Cae un 15% la tasa de abortos por nacimiento

La estabilidad familiar que reflejan los anteriores datos ofrece un entorno mucho más favorable para el fomento de la natalidad. A principios de la década, en Hungría apenas habían unos centenares más de nacimientos por encima de los 90.000 para una población superior a 10 millones de personas. La tasa de fertilidad estaba en 1,25 y los abortos rozaban los 41.000.

En 2010 los abortos representaban el 44,8% de los nacimientos. Hoy, el 30%

Casi 10 años después, los datos oficiales permiten albergar una esperanza sobre la recuperación demográfica en Hungría. Las políticas de Viktor Orban han logrado mantener el número de nacimientos a contracorriente del resto de países de su entorno con más de 89.800, al tiempo que ha frenado de manera espectacular el número de abortos.

En 2018, la cifra es inferior a 27.000, lo que representa un 30% respecto al número de nacimientos. El descenso en este campo es notable, si se tiene en cuenta que en 2010 los abortos representaban el 44,8% de los nacimientos. Casi un 15% de diferencia.

Así, la tasa de fertilidad ha ascendido hasta el 1,49 cifra que se mantiene estable desde 2016, camino del objetivo declarado de llegar a la tasa de reemplazo de 2,1 hijos por mujer en 2030.

Fuente: Oficina Estadística Central de Hungría.

Pese a que las cifras son positivas, el crecimiento neto de la población se mantiene en números rojos, con una caída de población en torno a 40.000 personas al año. Como ha aseverado Katarin Novak, «el camino por recorrer aún es largo, pero los resultados iniciales son alentadores».

Un plan basado en la ecología humana

¿A qué se deben pues, estos resultados? Si atendemos al principio de causalidad que citábamos al inicio, hay que buscar qué ha hecho Hungría de manera previa y en los últimos años para obtenerlos.

La respuesta es que la causa de este combate sostenido, exitoso aunque se reconozca aún como lejano al objetivo perseguido, es que el Ejecutivo magiar está orientado al fortalecimiento de las familias para combatir el invierno demográfico.

En palabras de Novak, «el gobierno húngaro se ha centrado en fortalecer a las familias con hijos y a ayudar a las parejas jóvenes que tienen hijos a alcanzar sus objetivos familiares». Un estilo de gobierno que encuentra su raíz en un concepto humano de la ecología, que defiende que «la familia natural (padre, madre, hijos en una unión estable y duradera) ofrece mejores resultados, no sólo para los miembros de la familia, sino para el conjunto de la sociedad», tal como explicó en Actuall Lola Velarde, autora de ‘La familia, corazón de la ecología humana‘ (Digital Reasons, 2018).

Así, el gabinete dirigido por Viktor Orban ha centrado buena parte de sus esfuerzos en ayudar a las parejas jóvenes a romper las barreras que les dificultan dar el paso de formar una familia, crear un hogar y tener confianza para cumplir el deseo natural de traer hijos al mundo.

Las madres de más de 4 hijos están exentas del impuesto de la Renta sobre las personas físicas

Así, el gobierno de Orban ha desarrollado una extensa red de recursos de apoyo y fortalecimiento de la familia y ha acometido otras acciones no desdeñables en este campo como reflejar en su nueva Ley Fundamental, aprobada en 2011, cuestiones como la defensa de la vida humana, la familia o el matrimonio:

  • «La dignidad humana es inviolable. Cada ser humano tiene derecho a vivir y dignidad humana; la vida del feto está protegida desde el momento de la concepción».
  • «Sostenemos que la familia y la nación constituyen el marco principal de nuestra coexistencia y que nuestros valores fundamentales de cohesión son la fidelidad, la fe y el amor».
  • «Hungría protegerá la institución del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, establecida por voluntad propia, y a la familia como la base de la supervivencia de la nación. Los vínculos familiares se basarán en el matrimonio y /o en las relaciones entre padres e hijos».
  • «Hungría incentivará el compromiso de tener hijos».
  • «La protección de las familias será regulada por una ley cardinal [N. de la R. mayoría reforzada].

Entre las medidas efectivas que se han tomado en los últimos años para favorecer estas cifras, se encuentran:

  • Crear un ministerio de Familia (sólo uno de cada tres países de la unión europea lo hace).
  • Duplicar el presupuesto destinado a programas familiares hasta el 4,6% del Producto Interior Bruto.
  • Establecer rebajas y deducciones sustanciosas de impuestos por cada hijo, hasta el punto de que las madres de más de 4 hijos están exentas del impuesto de la renta sobre las personas físicas.
  • Ofrecer ayudas para la compra de una casa a los matrimonios. En el caso de tener 3 hijos, no es necesario devolver el fondo equivalente a 30.000 dólares y se accede a un préstamo de otros 45.000 a un bajo interés.
  • Establecer un préstamo de 30.000 dólares sin intereses para las parejas jóvenes, que el gobierno cancelará total o parcialmente cuando nazcan los hijos.
  • Las madres pueden permanecer en casa hasta que sus hijos cumplen los tres años o elegir volver al trabajo seis meses después del parto sin temer la pérdida de las prestaciones familiares.
  • La escuela infantil es obligatoria y gratuita.

Toda una batería de medidas que, además de constituir la causa del éxito húngaro en la batalla contra el invierno demográfico, revelan una cosmovisión que alimenta una política integral con perspectiva de familia y que mira al futuro.

Tal y como está recogido en la Ley Fundamental de Hungría, cuya renovación impulsó el gobierno de Viktor Orban al inicio de su mandato: «Tenemos fe en un futuro forjado en común y en el compromiso de las jóvenes generaciones. Creemos que nuestros hijos y nietos harán de nuevo grande Hungría con su talento, persistencia y fuerza moral».

Fuente: Actuall

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