Un experimento forzó a decenas de menores a convivir con pedófilos durante 30 años

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El Centro de Investigación Educativa de Berlín Occidental y bajo la dirección del psicólogo Helmut Kentler, puso en manos de pedófilos a decenas de menores para realizar un experimento.

Kentler estaba convencido de que el sexo de adultos con menores no tenía efectos negativos para los menores y para demostrarlo utilizó a niños desamparados, huérfanos o dados en adopción, bajo la tutela de los servicios sociales de las autoridades de Berlín Occidental.

Así, desde los años 70 y a lo largo de casi tres décadas, decenas de niños fueron criados por pedófilos bajo la premisa del llamado ‘Proyecto Kentler’ de que «estos hombres serían padres adoptivos especialmente amorosos», según recoge Die Welt.

cuando se recibieron las primeras denuncias, la Universidad de Hildesheim comenzó a elaborar un informe mediante la realización de entrevistas y la investigación en archivos que afloró como resultado una red en la que estaban involucradas instituciones educativas, la Oficina Estatal de bienestar Juvenil e incluso el Senado de Berlín en la que la pedofilia era «aceptada, apoyada y defendida».

Según las investigaciones, algunas de los pedófilos que fueron seleccionados com padres adoptivos experimentales fueron «académicos de alto perfil» con cargos en instituciones como la Universidad Libre de Berlín, el Instituto Max Planck o la Escuela Odenwald, que fue cerrada hace años tras un escándalo también relacionado con la pedofilia y el sadismo.

Helmut Kentler dirigió un experimento que puso en mano de pederastas a menores desamparados.

Helmut Kontler (1928-2008) fue un psicólogo alemán especialista en sexología que ejerció como profesor en la Universidad de Hannover. De 1979 a 1982 fue presidente de la Sociedad Alemana para la Investigación Sexual de las Ciencias Sociales y también fue miembro de la Sociedad Alemana de Investigación Sexual.

Se declaró abiertamente homosexual y tuvo varios hijos adoptados. En su teoría, los padres no deben limitarse a educar sexualmente a los hijos, sino que deben iniciarlos en su práctica: «Debe quedar claro para los padres que no se puede mantener una buena relación de confianza entre los niños y los padres si a los niños se les niega la satisfacción de necesidades urgentes y urgentes como las sexuales», ha señalado.

Kentler sostuvo que las relaciones sexuales entre menores y adultos no eran apenas problemáticas y se mostró orgulloso de que su intervención en casos judiciales de abuso sexual hubieran terminado en su inmensa mayoría en absoluciones o la retirada de los cargos.

En el año 1999 aseguró en su libro ‘Manual de abuso sexual’: «Descubrí que las condiciones pederásticas pueden tener un efecto muy positivo en el desarrollo de la personalidad de un niño, especialmente si el pederasta es un verdadero mentor del niño».

Fuente: Actuall

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